lunes, 21 de julio de 2014

Asomaba a sus ojos una lágrima 
y a mi labio una frase de perdón; 
habló el orgullo y se enjugó su llanto, 
y la frase en mis labios expiró. 

Yo voy por un camino; ella, por otro; 
pero, al pensar en nuestro mutuo amor, 
yo digo aún: ?¿Por qué callé aquel día? 

Y ella dirá: ?¿Por qué no lloré yo?





Gustavo Adolfo Bécquer


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