viernes, 24 de julio de 2015

Un historia

Había una vez:
Una niña que siempre estaba soñando despierta. De cualquier momento, una historia inventaba.
Se sentía muy feliz y dichosa en su mundo.
Cariñosamente me llamaban "fantástica". Ojo, a mí me gustaba, ellos se perdían la facilidad de pasarlo bien en aquellas historias.

Esta niña, yo, se fue haciéndose mayor. Y, descubrió, que hacerse mayor era malo. No porque cumplieras años, sino porque veías el mundo de otra manera y, empezabas a entender y te veías sumergido en absurdas situaciones que te hacían sufrir, otras no lo eran, esas hacían de verdad mal.

Decidió, no hacerse mayor. Y creo que lo está cumpliendo, aunque he de confesar y confieso, que tanta fantasía es peligrosa.

Estoy en el mundo de momento. Siempre he pensado que una hada madrina me custodiaba. Solo recuerdo una vez, por culpa de mis fantasías, estar en peligro de muerte.

No tenía los ocho años aún, y la película de "Mary Poppins", profundizó tanto en mi mente que, siempre estaba pensando de que manera podía dejarme caer por el balcón (4º piso), con un paraguas. Nunca me decidí. Obvio, sino ahora no estaría aquí contándolo.

Muy contenta de mis fantasías os dejo con una pregunta: 
Creo que fue, lo que mejor aprendí de ella.




Me llevan a ver el musical ahora, en teatro, y me muero de gusto, je, je, je.



3 comentarios:

Serena Alba dijo...

Que linda este historia! +Carlota De Valencia

Egle Gimenez Rossi dijo...

Nuestra amada Mary Poppins fue la mejor embajadora en nuestro reino de la fantasía y creo no equivocarme cuando le atribuyo este mérito al ángel de Julie Andrews

Carlota De Valencia dijo...

Ante todo agradecer los comentarios.
Vengo de una generación que le ha tocado vivir muy rápidamente el progreso de la comunicación.
Mi historia, solo indica, que a veces las fantasías, que parecen posibles, pueden ser peligrosas.
Un niño con demasiada fantasía, es mi caso, ver esta película, me llegó tan dentro de mis propios sueños, esos sueños que hacemos despiertos, que más de una vez, estuve tentada de coger el paraguas de mi padre. Era el más grande, y además tenías incluso entrenado el aterrizaje, Sé que suena mal, pero no lo hice por miedo a que me castigaran. Mi madre era muy severa.
Hay que andar con cuidado con las fantasías que cuentas a los niños. Eso es lo que ha pretendido mi historia,
Gracias y un abrazo.

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