martes, 1 de septiembre de 2015

Piensas luego existes



Somos dueños de nuestros pensamientos. 
Con ellos formamos sueños.
Los sueños nos motivan.
La motivación no ayuda a llegar a nuestros propósitos.
Nuestros propósitos no reportan felicidad.
Y la felicidad si nace de nuestro interior, contamina nuestro alrededor.
De esta manera viviremos en armonía con el Universo.
Y por ello seremos bendecidos para la eternidad.







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