domingo, 22 de noviembre de 2015

¡Tápame los ojos!

Perdí mi rumbo espiritual.
Mi mundo emocional empezó a dar bandazos como sí estuviera en un coche de choque en una atracción de feria.
Sustos, alegrías desmesuradas, tristezas amargas.
Pensé y pensé.
La vida se transformó en un juego de supervivencia, en una presión diaria derivada del temor a vivir.
Nada parecía ayudarme.
Debo encontrar los ojos de mi alma. Ella jamás me engañará. Entonces pedí con fuerza ¡Cierra los ojos!
Pensé y pensé.
Acaso ¿nos creemos todo lo que nos dicen? ¿acaso nuestra perspectiva es la acertada de lo que vemos?
Influida por tantas cosas mi rumbo se pierde una y otra vez.
Entonces me vino a la cabeza algo que me ocurrió.
Alguien me dijo: "Déjame taparte los ojos" y me preguntó : ¿Que ves? 
Es cuando me encontré sola conmigo misma y me vi, sin cuerpo físico.
También me recordó que a medida que contacte con mi esencia... mi divinidad, el Universo me abrirá puertas... allanará mi camino... me enviará todas las señales que necesito cuando estoy perdida... me guiará hacia los destinos que realmente anhelo.

Sé que si persisto en estos pensamientos, lograré pensar que la vida es un sueño y que la de verdad, está dentro de nosotros, en nuestro interior.

Será cuando encontraré paz en mi alma y mis temores se disiparán. No tendré prisa por vivir, esperaré, me tranquilizaré. Todo llegará en su momento.

Gracias, por enseñarme el camino. Ahora meditaré, no se hacerlo mejor pero sí puedo ir educándome poco a poco.

Es difícil, amigos pero se puede conseguir o tengo fe de que sí. Se puede sanar emocionalmente.

Un abrazo muy fuerte. Es algo maravilloso abrazarse.




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