sábado, 26 de diciembre de 2015

Ego

Mi estado de la consciencia ha estado sometido desde mis recuerdos más viejos a situaciones que yo misma he creado. 
He dejado pasar lo que yo he querido que pasara. No puedo culpar a nadie de lo que me he dejado hacer para lastimar mi ser.
Yo soy responsable de mi vida en este mundo.
He leído historias de otros seres escritas por novelistas que documentados, logran escribir historias fascinantes dejando llevarme por la imaginación.
He leído libros de autoayuda para contar con alguna guía a parte de los consejos, algunos de buena voluntad.
Así y todo, siento que he creado un capullo y ando dentro reconstruyendo la personita que algún día fue. Estoy distorsionada y no pienso con claridad. Deseo abrazar a personas que sufren y ponerme de su lado en la vida para salir adelante. Me siento feliz ayudando, es la única forma que veo luz.
Entonces, esto me lleva a la conclusión que el ayudar al prójimo es donde está la verdadera felicidad y, la única salida a el mal.
Cierto, quería aislarme y reflexionar que hacer en los siguientes pasos. Pero me he dado cuenta en el amanecer que es distinto cada día. Doy gracias, estoy conociendo a seres donde sólo les importa lo que se siente. Que las personas se las ve como son y no por donde están. Cada vez soy bendecida porque sin buscarlas, las encuentro mostrándome como soy.
Vulnerable, puede, inocente también. Pero es lo que voy a buscar a partir de ahora. Personas que aprecian los sentidos, sentimientos y cordura en todo ello.
Ya no tengo miedo, sé lo que no quiero.
Doy mil gracias por aquellas personas que te dan ese apoyo generoso, sin nada a cambio.
Te hablan sin consejos, te dan tu tiempo y te abren los brazos.
Gracias sobre todo aquellas personas a las que he herido y disculpas por el daño causado. 
Desde hoy, trabajaré mi ego para que se limpie de impurezas y muestre la verdadera persona que soy.




2 comentarios:

Cristina dijo...

Feliz 2016 y qué todos tus sueños de hagan realidad!!!

Carlota De Valencia dijo...

Gracias mi querida Cristina,
Pienso poner empeño. Te deseo felicidad en su estado más puro porque no existe persona más pura que tu y con esa gran inteligencia emocional y artística que Dios te concedió. Te quiero.

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