sábado, 19 de diciembre de 2015

Lo que fue y no pudo ser.

Qué fácil es encajonarse en un rol en el trabajo, en mi caso "ama de casa". Qué fácil es asignarse roles para los demás, que fácil es dejarse querer cuando alguien coge esta dicisión. 
A veces, esto es necesario, apropiado y conveniente. Esto se suele necesitar para que la armonía reine en un hogar y crezca, a veces ocurre que listillos saben esconderse de las obligaciones para con la armonía del rol familiar, pero se les llega a perdona. Que se le va hacer.
La decisión es importante, porque sin querer te conviertes en lo que no querías.
Un pilar que se ha ido formando según has ido viviendo la vida de los demás (tu familia) pero al mismo los aposentos de tu castillo, donde tú eres la reina, te das cuenta que eso no era lo que querías en realidad, porque todo se ha distorsionado.
Pero también podemos dejar que brille nuestro ser a través de este rol. Es quizá aquí cuando llega un final inminente por que lo que se hace por amor y no se paga con amor como condicionante muchas veces, es decir, se olvida pagarlo, y es ahí cuando acuden las frustraciones y es cuando te sientes avasallada. Entras en la duda de tu ser. A veces la pregunta es ¿porque te dejas que se te avasalle? mi respuesta es siempre la misma, por amor. Pero existe el cansancio y aparece como un latigazo, la negación.
El alma se cansa, el tiempo pasa y ya no hay remedio. Haces esfuerzos para combatir esa negación que te inunda. Deseas brillar porque descubres que simplemente te necesitan (no te quieren) te necesitan. Si, el amor, está, ¿como no? pero ha habido una transformación. No es preciso que ocurra en todos los seres de aquel ideal que llevaste acabo con tanta ilusión como sí de una empresa se tratara.

Creo que una persona que se deja la piel por los suyos para recibir, respeto, amor, consideración es el regalo mayor que una persona puede obtener.
Sin embargo hay un punto sin retorno, es el cansancio. Es la necesidad de ver en el espejo aquella persona que decidió por primera vez amar por un sueño y este se esfumó en su fase final, porque la soledad acecha, tu agotamiento te impide dar un paso más. Necesitas quererte y descubrirte. Olvidaste por un tiempo que existías.
Cuantas almas habrán dado todo en una vida de 26 años, se preparan para recoger frutos, y se dan cuenta que en el horizonte, no hay nada para ellas. No por favor, no mal entendáis. No queda nada para ellas, nada, solo obligaciones y cada mañana buscar una escusa para seguir hacia adelante, porque no hay nada para ti. El pastel se ha terminado y te descuidaste en no dejar un trocito para comerlo serena y tranquila llena de felicidad.
Hoy es día de reflexión para el país, mi querida España. A veces te comparo como un hogar. Con miras de proporcionalidad podría ser lo mismo.
Solo deseo no morir con mal sabor de boca.
Pido con todas mis fuerzas quererme porque soy única, no hay nadie como yo y esto, lo digo por todo el mundo. Todos somos únicos, todos debemos querernos hasta tal punto que la paz y el entendimiento sea el único lenguaje.

Llorar, no sirve de nada, solo te empequeñece.
Deseo valor para crecer y que el raciocinio reine entre nosotros.
No me cansaré de soñar.

Fotografía de Saul Landell








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