miércoles, 30 de marzo de 2016

El reloj

Me encantaría saber sí los grandes pensadores logran que sus vidas tengan siempre sentido. Sus consejos me convencen pero llevarlos a la práctica, esto es otra historia.

¡Hay pensadores! estos que ven la vida de otra manera y te dicen caminos donde tú tienes el poder de escoger y ser algo más coherente con tu existencia. Por ejemplo, que resulta que tu vida se ha paralizado, entonces lees sus reflexiones para salir de ese trance donde te ves sumergido. Lo entiendes y te pones manos a la obra, pero te das cuenta que es difícil conseguir el objetivo. Piensas de nuevo y te concentras. Sabes que es cierto que el poder está en tus manos pero te sientes tocada y hundida. 

Paremos. Somos una forma de vida ¿verdad? Tres funciones necesitamos para sobrevivir. Nutrición, relación, reproducción. Es sencillo, bueno, yo también necesito Amor con mayúsculas. 
Pero que pasa con la psique.

Es compleja y te gasta malas pasadas. Sientes que tu reloj de la vida se ha parado en algún lugar y no sabes darle cuerda. 

Como estoy en ello. Me he hecho amiga del tiempo y he decidido quererme ¿os acordáis lo del Amor con mayúsculas? 
El tiempo, es una variante que para la psique no existe. Nuestros pensamientos van a una velocidad increíble y nuestro cuerpo, con su querido Ego, como que se queda atrás sufriendo desesperadamente.
Identifico mi parada en la vida como que es una transformación y que el tiempo se encargará del resto. Esperaré y descubriré poco a poco lo que venga sin pagarle con pensamientos que no cambiarán nada pero que a mí, me cuestan grandes dolores de cabeza volviéndome algo intensa y un poco ida.

Creo que soñar es mejor, pero en cosas positivas ¿OK?
Es un remedio muy económico, le das un poco de imaginación, tu respiración se vuelve más tranquila y el Ego no se aflige tanto. Pobrecito.
Tengo claro que es pequeñito, je, je, je aunque le damos una importancia, que no veas.

Os dejo con un óleo que resume un poco mi vida.
Hogar, tijeretazo, alimento y el famoso tiempo.







jueves, 24 de marzo de 2016

Una pincelada al día por lo menos

Si queremos poner orden en nuestras vidas, debemos cambiar nuestra forma de pensar y de vivir. Ambas opciones deben ir juntas, porque si no es así tendremos un problema y ese problema es la falta de coherencia.
-Enric Corbera

Esto me lleva, a que hay que seguir paso a paso y persiguiendo la paz, aunque sea en la vida personal.

Una pincelada al día por lo menos


miércoles, 23 de marzo de 2016

El superviviente





Nunca comprenderé que es lo que hemos hecho en estos 25 últimos años.
Siento que hemos dado pasos hacia atrás en todos los aspectos del ser humano.
Habitamos un planeta de extraños. Estamos volviendo a levantar muros y empezamos a ser conscientes del miedo por nosotros mismos.
El planeta parece un barco a la deriva, sin nada de control. 
No hay paz, el mal avanza y el ser humano cada vez vale menos.
Sólo nos queda hacer tareas a nivel individual. Sobrevivir a lo que nos pueda venir de sorpresa.
Es triste seguir en el 2016 en una situación donde el ciudadano de a pie en poco se diferencia ya a un ciudadano del siglo XVIII. 
Países pobres que gastan grandes sumas de dinero en guerras o en defenderse de ellas y pueblos que mueren de hambre o empobreciéndose para hacer frente a dicho gasto.
¿Cual será el próximo imperio? ¿Como será sus formas de vida?
Mejor no pensar cuando no tienes una barita mágica. Porque magia vamos a necesitar.

En esta última etapa de mi vida, estoy más en contacto con la naturaleza. Es perfecta, caprichosa y bella.
Visité un lugar donde sus rocas eran de una belleza extrema. De sus grietas salían tímidas, hojas de vegetación de plantas diminutas y jugueteaban por la superficie. Toqué la piedra, era fresca y me trasmitía paz, amor. Ojalá fuéramos igual que las plantas. Seres bellos viviendo en armonía con el medio.
Os dejo con una fotografía de ese día tan fabuloso que pasé y un óleo donde he querido captar, como un árbol se aferra a la vida ante las adversidades en las que tuvo que nacer.



martes, 8 de marzo de 2016

Mutación para la esperanza






















Obra de mi querido amigo Manuel Ortiz 

Recreo mi imaginación en una transformación de mi ser.


Dejo que un señal numérica me guié. Números que se repiten siempre cuando miro el reloj. Que misterio y que relación guarda con el Cosmos.

¿Quizá sea cierto que ante mí una luz estremecedora transforme mis deseos en momentos físicos? ¿Es posible que recoja todo lo que pido para serme entregado? ¿Y si todos sintonizáramos en el mismo deseo? Un deseo positivo ¿El mundo cambiaría? Afirmativo, sin duda, todo cambiaría.

Un foco de luz brillante se abre ante mí. Siento que logro alcanzar mis más íntimas ambiciones, gritos a la libertad e impregnarme de la energía que vaga por el espacio.


Soy pura vida y brillo como una estrella más, en el firmamento. No dejaré de pensar en esas señales, son la clave de mi existencia. Han captado lo que más anhelo.

Viajo a la velocidad de la luz, me desintegro para saber como soy por dentro y descubro, que soy el mismo Universo. Formulas y formulas de los mismos elementos. Combinaciones sucesivas donde el azar es juguetón y me siento desaparecer de un lugar para aparecer en otro quizá más bello, quizá más desolador. Viajo entre la energía de la que pertenecemos. Esto me hace sentir una Diosa. Poder cambiar lo malo por lo bueno. Vivir en armonía con todo el plan dispuesto por millones de frecuencias viajando juntas en el espacio, indestructibles, invariables. No existe el tiempo. Todo es relativo. Nada es real.

Aprendizaje. Todo va quedando grabado. Nada es borrado. 

Me siento más y más poderosa. Descubro que soy yo, la que dirige toda la sinfonía de acontecimientos a mi alrededor ¿Y porqué? Porque no dejo de mirar la luz que ante mi logra captar mi atención. Sigo aprendiendo, sigo creciendo. Soy imparable. Descubro que todo es uno. Galaxias, estrellas, planetas, formas de vida. Un tramado como la tela de una araña. Todos estamos en el mismo plan.
Todos estamos con un interruptor en nuestro Sistema.

¿Tú lo has conectado? Yo sí. Es formidable, te sientes en paz. Fluyes con suavidad, no dependes de nada. Tú y yo somos lo mismo. Juntos somos más. Si todos conectamos el interruptor para sintonizar la misma frecuencia, la que nos pide el Cosmos, lograremos salvar nuestro alegato, nuestro aprendizaje. No habrá sido en balde, nuestra forma de vida. 

La humanidad.