miércoles, 23 de marzo de 2016

El superviviente





Nunca comprenderé que es lo que hemos hecho en estos 25 últimos años.
Siento que hemos dado pasos hacia atrás en todos los aspectos del ser humano.
Habitamos un planeta de extraños. Estamos volviendo a levantar muros y empezamos a ser conscientes del miedo por nosotros mismos.
El planeta parece un barco a la deriva, sin nada de control. 
No hay paz, el mal avanza y el ser humano cada vez vale menos.
Sólo nos queda hacer tareas a nivel individual. Sobrevivir a lo que nos pueda venir de sorpresa.
Es triste seguir en el 2016 en una situación donde el ciudadano de a pie en poco se diferencia ya a un ciudadano del siglo XVIII. 
Países pobres que gastan grandes sumas de dinero en guerras o en defenderse de ellas y pueblos que mueren de hambre o empobreciéndose para hacer frente a dicho gasto.
¿Cual será el próximo imperio? ¿Como será sus formas de vida?
Mejor no pensar cuando no tienes una barita mágica. Porque magia vamos a necesitar.

En esta última etapa de mi vida, estoy más en contacto con la naturaleza. Es perfecta, caprichosa y bella.
Visité un lugar donde sus rocas eran de una belleza extrema. De sus grietas salían tímidas, hojas de vegetación de plantas diminutas y jugueteaban por la superficie. Toqué la piedra, era fresca y me trasmitía paz, amor. Ojalá fuéramos igual que las plantas. Seres bellos viviendo en armonía con el medio.
Os dejo con una fotografía de ese día tan fabuloso que pasé y un óleo donde he querido captar, como un árbol se aferra a la vida ante las adversidades en las que tuvo que nacer.



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