martes, 31 de mayo de 2016

Mi hijo...

Dulce y amargo


La acción que más alimenta el corazón es la de, dejarse enamorar y enamorarte.
Mariposas en la boca del estómago.
La piel se te eriza cuando simplemente cruzas las mirada o por casualidad has encontrado un indicio de acercamiento.
Me encanta estar enamorada. Es un estado dulce y amargo. Lo suficiente para sentirte atrapada en ese sueño irreal. Tu imaginación es capaz de escribir mil historias.
 Sientes necesidad de contacto y aunque no lo tengas lo imaginas.
El pensamiento se dirige a ese estado de continuo hacer y deshacer. 
Cuanto más alientas esta atracción sientes como el deseo va creciendo.
Las historias siguen fabricándose en nuestra mente.
Somos perfectos guionistas para describir pasión.
Así son nuestros impulsos.
Hay parejas que se atraen apasionadamente segundos y luego se olvidan de ese momento volviendo a sus vidas que nada tienen que ver la una de la otra.
Hay parejas que duran una eternidad y otras duran algunos años. Pero mientras duró el enamoramiento tu cuerpo viaja a otro espacio tiempo.
Enamorarse
Que palabra tan maravillosa
No dejaré de enamorarme



domingo, 29 de mayo de 2016

El arte sin fronteras. Gracias Zeynep Tonyali



Nos cruzamos en estas redes sociales. Ella con mucha generosidad, me prestó su obra, y yo narré mi historia.
Gentilmente compartió mi narración inspirada por su creatividad y con cortesía me lo mostró. Para mí fue una alegría que también deseo compartir.

Estos encuentros son lo que te demuestran que todos giramos con misma luz y que el arte, nos une. La creatividad es de todos y para todos. Es la llave que abre la puerta a nuestro espíritu.

Namasté

¿Será mi imaginación?


Pintura realizada por Zeynep Tonyali

Ha pasado mucho tiempo cuando con tu solo presencia comenzaba mi gran aventura hacia el fuego.
Nos abrazábamos delicadamente y mi corazón latía con mas fuerza pero cuando tus manos suavemente me rodeaban mi cuello para acercar nuestras bocas, sentía que perdía el sentido.
Donde están aquellos momentos, ¿se han quedado en mi imaginación?
Momentos intensos mezclando continuamente placer y amor. Todo era pura sensualidad.
Nos conocimos sin buscarnos pero resultó ser una persecución mutua. El encuentro no fue físico sino espiritual, sin utilizar los sentidos programados para la existencia, el encuentro se realizó como si de una profecía se tratara.
Tenía que pasar. Y pasó
Tú y yo entrelazados por una atracción extraordinaria.
Demasiada pasión derramada en vano, ¿será mi imaginación?
No, no te puedes convencer de no recordar lo que viviste con tanta lujuria y deseo. No fue imaginación.
Que bella es la vida cuando cuentas con esos momentos de gran felicidad que vas acumulando en la balanza de nuestro camino por esa consciencia que a veces nos vuelve locos. Yo quisiera seguir loca.
¿Te acuerdas, cuando me decías que bromeabas conmigo mientras subíamos por la escalera? Ya arriba, juguetearíamos con nuestros cuerpos para luego lanzarnos con locura frenética dejándonos caer en el precipicio con desenfreno, amantes hasta la médula.
Si esas paredes abandonadas pudieran hablar. Contar que allí estuvieron dos amantes apasionados en el buen hacer del sexo en todo su proceder. Los gemidos de placer que llenaban el espacio resultaban una dulce melodía.
Ahora, esas paredes, deberían estar llenas de miles de plantas con flores saliendo entre los ladrillos. Y que multitud de palomas habitaran la estancia. Esa estancia alegre que nos arropó en aquellos tiempos.
Ahora las veo tristes, abandonadas. Vacías de risas, cariños, suspiros de un sexo desmesurado.
Paredes taciturnas que no recuerdan lo que vivieron. Afligida me siento de contemplarlas.
Lleno de melancolía sigue mi corazón que sigue apasionado solo con los recuerdos de aquellos momentos ¿O es mi imaginación?
Ahora lo comprendo. Esta casa, estas paredes solo tenían sentido cuando tú y yo nos cruzamos. Cuando tú y yo nos amamos.
Seguirán abandonadas. Llenándose de telas de arañas y se irán desconchando sin que nadie las arregle porque seguirá abandonada. Como abandonado quedó nuestro amor.
¿Será mi imaginación?








                                                                                                                                                           



La barraca del abuelo Boro Mandingorra

 


Pintura al oleo sobre lienzo de Carlota cuando solo contaba con nueve años. 

Había una niña en frente de una barraca. Solo la separaba un camino llamado Mandingorra. Se llamaba así porque el labrador que atendía la barraca arrendada era la primera edificada en ese camino.

Albergó 4 generaciones seguidas de la misma familia. Esa niña era la cuarta de la  última de la generación que la habitó con sus abuelos hasta que la hicieron desaparecer por grandes avenidas.

Hasta el último rincón de la barraca y de su huerta conocía. El abuelo plantaba todo tipo de verduras. Le encantaba ayudar al abuelo a cuidarla. Tengo que decir que hacía alguna trastada que otra. Y de esa higuera, que en ese momento no tenía hojas, tres veces se cayó.

La huerta le parecía gigantesca y jugaba al escondite con su colega Victor. Un niño con mucha imaginación que se inventaba grandes historias para jugar y se pasaba la tarde rápidamente.

El abuelo se enfadaba cuando, donde estaban las fresas plantadas, de repente no había ninguna roja y decía, ya ha pasado por aquí la pequeña pero luego siempre le daba un gran abrazo y siempre la tenía en el cuello agarrada.

Le explicó muchas cosas de la huerta. Como había que cuidar las alcachofas, los tomates, pimientos, lechugas, bajocas. La nena como una esponja todo lo metía en su cabeza. Con las patatas  ayudaba a subirlas a la andana y las cebollas las dejaban separadas.

Un día, cuando la niña tenía nueve años quiso hacerle un regalo a su abuelo y a su abuela que tanto la quería. Como le encantaba dibujar y pintar, había ganado concursos en el cole y eso le hacía importante. Se sintió con la obligación como artista que se sentía de dejarle un legado de mucha importancia. Pintar la barraca al oleo. La hermana de la niña que era muy mayor, mucho, le proporcionó el material. Y así, toda dispuesta sobre una silla puso el lienzo 39X31 y de rodillas sobre un almohadón empezó a pintar aquella barraca.

Esa niña ha recuperado el cuadro para hacerle la foto y devolverlo a su tío que lo guarda con mucho cariño, porque la barraca y la huerta ya no existen. Está firmado con su auténtico nombre pero alguien le dijo.:

.- Estas hecha una artista! debieras buscarte un nombre artístico.

La niña pensativa, quedó sorprendida pero contenta, ¡un nombre artístico! Y lo busco.

Carlota. 

Mi otoño





Hola a tod@s.

Una vez le leí a un artista, como comparaba la edad de un hombre con las estaciones del año.
Él, habló de que ya había entrado en el otoño de su vida. Esto me hizo pensar en ello.

Cierto, me convenció que fácilmente, la vida de un hombre o mujer, se podía dividir en cuatro partes al igual que los periodos del clima que pasa la Tierra cuando viaja en su órbita, alrededor del Sol. Me di cuenta que según esta forma de ver esas partes como estaciones del clima, se vinculaban directamente con los colores de la naturaleza. 

Rápidamente pensé en mi edad Esto me gustó mucho.

Hoy he querido pintar la etapa de mi vida, no sin darle mi peculiar toque de mucho color. Hay algo que me impide que pinte con colores suaves, pero espero con mucho cariño que se detecte un otoño con un gran lecho de hojas caducas, esperando a que te sientes sobre ellas o, simplemente pasear e ir escuchando el ruido que hacen con su música romántica cuando avanzas tranquilamente ¿Escuchas el riachuelo? Para mi es sedante, es vida.

Soy muy afortunada por estar en el otoño y más por poderlo pintar escuchando música con solo el piano de protagonista.

Sigo ilusionada por la vida, igual que cuando estaba en la primavera. Se lo que me pasó hasta ayer ¿pero mañana? ¿Qué más da mañana? Hoy lo he vivido terminando con mi otoño lleno de colores.

Aquí os lo dejo para compartirlo. 
Un abrazo porque nunca sobran.
Carlota.

Carta a Saul Landell

Saúl Landell


Fotografía de Saul Landell.

Hola Saul,

Vives muy lejos de mí. Tanto, que un grandioso mar bravo nos separa y, gracias a las redes sociales, he tenido el placer de conocerte como fotógrafo.

Poco sé de ti, ni quiero saber. El misterio de tu ser es tan equivalente a tus fotografías. Quizá por ello las hace tan bellas ¿Que ventanas abres de tu alma para que salga esa inspiración? No, no quiero saberlo. Perdería todo su encanto. Logras composiciones tan enigmáticas y espirituales que inundas de pensamientos y sensaciones y nos dejas en un jaque mate al Rey.

Tus fotografías, son historias recreadas por tu talento, derramando generosidad para quien las observa, porque su propósito es hacer pensar. El pensamiento es tan valioso que logra llegar a nuestro interior. Y esto, se agradece Saúl porque uno, se enriquece.

Tú nos das el escenario, haces que profundicemos en lo que llevamos dentro de nuestra esencia. Nos haces más humanos sin necesidad de buscar ambientes conocidos como los se que nos bombardea en la vida cotidiana. Nos ofreces ver nuestras propias almas y con este impacto visual, nos dejas inmóviles y absortos.

Cada uno, cuando ve tu composición le inspira un sentimiento, pensamiento, llámalo como quieras, dando plena libertad a que reine la imaginación sin necesidad de un decorado conocido.

Tus máscaras, para mí son como los fantasmas que nos persiguen. A veces no podemos luchar contra ellas porque son nuestro sino. Pero tú,  haces de mensajero, pregonero para todos. Y nos cantas con esas imágenes.: ¡Todos tenemos fantasmas! ¡No estás solo! ¡Es la vida llena de misterios y laberintos!

Tu obra es un laberinto de profundas aguas revueltas. Pero, se intuyen rayos de luz que nos guían y metidos en burbujas de aire salimos para mezclarnos con la luz del Sol.

En cada fotografía tuya se ve algo diferente pero en todas, vemos nuestro interior y logras en ese preciso momento que lleguemos a la pregunta que nos tiene atrapados.

¿Qué somos y de dónde venimos?

Yo te pregunto Saul, creador de sueños y pensamientos.

¿Por qué necesitamos de máscaras  para unos y para pocos no?

No me contestes, sigue fotografiando.

Un abrazo Saul.

Una pincelada de cariño





























Agapornis.

Son aves nativos de África. Se les conoce vulgarmente como inseparables. El nombre científico deriva de los términos griegos ágape (‘amor’, ‘afecto’) y ornis (‘ave’).

Dicho esto, está claro que tienen unos fuertes vínculos de pareja. El que he pintado yo es el Agapornis personatus. Peculiar por su máscara negra.
Son unos grandes amantes como parejas e inseparables. El macho y la hembra pasan mucho tiempo juntos y con frecuencia se arreglan las plumas el uno al otro y se acurrucan juntos, aclamando protección y cariño.
Ellos viven no más que 15 años. Pero creo que los viven intensamente. Son adorables.

Un abrazo.

Los cuentos que yo cuento







Erase una vez un señor que vivía muy tranquilo en su casa. No era muy mayor y vivía solo. Los vecinos poco sabían de él. Salía por las mañanas y venía tarde a comer. Y ya no se le volvía a ver.

En su casa poco movimiento se notaba y ruidos escasos, creo que televisión no tenía pero si volvía a comer con el periódico. No hablaba mucho, lo justo cuando te cruzabas con él. Buenas, hola y adiós.

Yo sabía que guardaba un secreto, lo intuía. Vivía un piso mas arriba que el nuestro pero ¡porras! no podía escuchar sus pasos siquiera. Empecé a obsesionarme por ese vecino. Su aspecto era gris, corriente y su cara era inexpresiva, no declaraba ni alegría ni tristeza. Una mueca más que un rostro. Una careta de las que pone mi amigo Saul Landell en sus protagonistas de sus fotografías que dicen tanto con tan poco. Artesano del alma.

Un día ni corta ni perezosa le pregunté si le ayudaba a subir la compra. Se quedó un poco parado pues noté que no sabía que responderme. Yo le sonreí. Acto siguiente me dio la bolsa más pequeña. Contenta le subí la bolsa hasta la puerta de su casa. Que feliz me sentí con la sonrisa que me regaló.

Os he contado esto, porque desde que tengo huso de razón, siempre me ha gustado ayudar con mis manos lo que podía ofrecer. Se volvió mi juego favorito para con todo los vecinos, sólo porque me regalaran aquella sonrisa y el pellizco en la mejilla como cariño. Incluso ese hombre empezó a tener relación con nosotros y nos enteramos que había perdido a su mujer y no habían tenido descendencia. Decía que mis padres tenían una niña muy buena y de allí paso a una buena relación de vecino. Esto me agradó, me sentí importante, había hecho algo importante.

Seguí creciendo y para mí decir un "No" de alguna manera me suponía un problema. He sufrido de verdad por esto. Pero en el computo general, creo que he estado satisfecha, algo ingenua eso sí pero al final, mi conciencia siempre ha estado tranquila.

En la comunión, con todo el catecismo que te hacen aprender y las oraciones y sus explicaciones, lo pasé bastante mal. Todo me lo creía al pie de la palabra y con ocho años esto no es muy bueno, alguna pesadilla tenía porque habían cosas que por más que las pensaba no las entendía muy bien. Llegó el día de la primera Comunión. La víspera se debía de confesar y después ser muy buenos porque ya no había oportunidad. Cuando salimos de confesarnos jugamos un rato a "Tula" (Tú la llevas), un niño para cogerme me atrapó del pelo que lo llevaba largo y se quedó con un mechón en la mano. Todos se pusieron a reír y yo a llorar, pero esto no fue lo peor, dije idiota e imbécil ¡Santo Dios! Por un momento pensé que no podría tomar la comunión al día siguiente. Entré corriendo a la Iglesia de Santa Teresa de Jesús buscando al sacerdote. Cuando le encontré, medio llorando le conté que tenía que volverme a confesar. Se río y me dijo que me arrepintiera por dentro y rezara un Ave María. Así lo hice y me fui corriendo a casa para no cometer ningún error más.

Esa noche dormí muy nerviosa y más después de ver tanta gente desfilar por mi casa dejando regalos y viéndolos al mismo tiempo. Pero algo en mi interior se despertó como un aviso importante. El día de antes nos recalcaron con mucha insistencia que el cuerpo de Cristo iba a entrar en nuestro cuerpo y debíamos portarnos bien en el momento de comulgar. Esta idea me obsesionó y empecé a tener una sensación de miedo por sí no lo hacía bien. Me vistieron, muchas fotos y el pasacalle. Pero yo seguía con miedo. No se me iba de la cabeza de que Cristo iba a entrar en mi cuerpo. Por fin llego el momento, y despacito con muchos nervios abrí la boca, saqué temblando un poquito la lengua y me quedé con la Hostia en el paladar y la cabeza gacha. Pensé, no la muerdas, ni se te ocurra. Allí la tuve hasta que se volatilizó. Ahora veo aquellas fotos y en todas tengo una cara de temor. Dios mío, verdaderamente era un drama de niña.

Empecé a pintar con diez años y aquí empecé a relajarme con todas mis dudas trascendentales. Participé en concursos y aquello me gustaba.

Paréntesis.

Tengo cincuenta y cuatro años y sigo igual. Aprendiendo continuamente. A veces siento que no soy de este planeta, es verdad, sólo en mi verdadera soledad es cuando realmente tengo un lugar y es inmenso.

No importa. Sigo aprendiendo. Sigo amando, pero ahora empiezo amarme y es cuando siento el verdadero milagro. Mi amor emana por todos los poros de mi piel. En ello estoy. Desde el amanecer hasta el anochecer. Estoy más ligera. Me siento llena de vida cuando en realidad estoy llenando mi mente de paz. Mi cuerpo físico me lo agradece. Ya no tengo miedo. Ya no hago juicios. Escucho de verdad al corazón, y si en alguna ocasión dudo, me quedo quieta sin hacer absolutamente nada, y la solución llega y las dudas se disipan.

Un abrazo.



Namasté.

Franqueza


Adornar lo bello




























Luis Royo

 Franqueza, sinceridad.

Sencillez, veracidad, modo de expresarse o de comportarse libre de fingimiento.

Por la franqueza mi mente se abandonó y se descuidó. Meditabunda he pasado largo tiempo y sin comprender.

En este mundo se necesita llevar máscaras puestas para resguardar lo más valioso, tu ser. Yo no he sabido abrigarme,  doy fe con rectitud y honradez que, debiera haber llevado no sólo máscara sino también, abrigo, sombrero, gafas de sol, guantes, unos buenos pantalones con calzado grueso. Bien tapada, para que mi alma estuviera protegida y mi esencia jamás pudiera ser apuñalada, desquebrajada.

Es tarde pero he aprendido la lección. Tengo que pedir perdón por mi torpeza porque alguien más grande que yo y que todo, lo ofendí.

Este es el momento de hacerlo.:

Perdóname por lo que hice y te dije. Mi desesperación no tiene escusa, sólo debía esperar y comprender, entender que me estaba pasando. Quizá te hubiera dado una oportunidad para que tú me hubieras dado una señal. Mi inquietud y mi enfado se volvieron contra ti.

Sabes que siempre te he buscado, desde niña. Nunca te encontré, incluso dude de tu existencia. Ahora ya se donde estás y ha sido fácil encontrarte, pero me ha costado una vida en este juego que sólo tú has inventado. No se de cuantas más dispongo, igual ya no me quedan más, pero estoy contenta porque ya se donde estás. A partir de ahora va a ser diferente, te lo prometo. Mándame rayos, truenos no huiré, aguantaré el chaparrón y seré valiente.

Te voy a cuidar, a querer, a confiar en ti y sobre todo, tener mucha fe de que estás.

Porque empiezo a despertar.

La noche


 



Obra de Manuel Ortiz



Entrada la noche me desperté sobresaltada, tuve una pesadilla. Los ojos se abrieron como platos y el corazón latía con fuerza.

Porqué tuve que pensar en ella, porqué quise recordarla. Siempre era lo mismo pero en distintos escenarios; cual de todos más inquietantes y durante todo el día, intentando visualizar aquellas escenas.

¡Malditas pesadillas!

Me encontraba en un lugar gris y en plena noche. Las luces de las farolas no emitían luz cálida, todo lo veía en blanco y negro. Quise volver al hotel en el que me hospedaba pero no lograba encontrar el camino de vuelta. Las calles estaban desiertas, y tenía la sensación de que me perseguían, que estaba en peligro. Andaba deprisa, todo lo que mis piernas podían. Respiraba un poco fatigada por el miedo iba invadiéndome poco a poco. De pronto algo me pareció familiar, un edificio, pero lo veía desde otra perspectiva. Sabía que si lograba acercarme a el, la memoria volvería y lograría encontrar el sitio donde nos alojábamos. Allí me estaría esperando preocupado él. Empecé a correr con algo de esperanza, ya había pasado un largo rato deambulando por las calles desiertas y parecía que mi ánimo de encontrar el camino de vuelta lo había perdido.

Ya en la acera donde se ubicaba el edificio, lo reconocí. Me alegré y la euforia me asaltaba en cada respiración y con ella, iba calmando mi locura de estar perdida en un lugar desconocido, gris y desierto. Entré por la puerta principal aliviada, pronto vería lo vería, preocupado y como siempre burlándose de que me pierdo en cualquier lugar.

Poco duró el entusiasmo de haber logrado encontrar el sitio. La entrada era igual, pero las escaleras y los ascensores no correspondían estar donde los recordaba. Empecé a dudar ¡No, la duda! Aquí empieza la búsqueda de la nada, siempre se repite de la misma manera. De antemano sabía que no iba a encontrar la habitación y que sí la encontraba, él no me reconocería y estaría con otra, parecida a mí pero que yo no era. 

La sensación de que me perseguían cada vez más latente se hizo patente cuando unas sombras vi detrás de mí. Tenía que llegar a la habitación ¿que piso? no recuerdo ¿que número en la puerta? no la recuerdo. Nada parecía en su emplazamiento normal, todo se había movido de sitio. Por la parte que se subía, ahora se bajaba. La ansiedad empezó con fuerza a amenazarme. Mis ojos se empezaron a llenar de lágrimas, no podía creerlo. En este mismo instante escuché la voz de él. Reía con ella, corrí hacia el punto de donde salían las voces y allí estaba con ella. Ella era igual que yo, pero reía de felicidad. Quise acercarme, pero algo me lo impedía, empecé a gritarle pero mi voz no salía de mi boca. Pensé que aquello era ya el final de mi existencia. Las sombras se acercaban y me acechaban cada vez más grandes.

Mis gritos se hicieron cada vez más desesperados, mis palabras salían entrecortadas. Le decía que ella no era yo. Pero es cuando me allané sin fuerzas y caí al suelo de rodillas. No escuchaba, no me veía. Derrumbada y abatida por el dolor de lo absurdo me rendí a mi fortuna. Sabía que de aquel lugar no saldría jamás y que quedaría atrapada en aquella dimensión para el resto de mi existencia. Las sombras ya me rodeaban dejándome en una oscuridad llena de tristeza, rabia, resentimiento e ira. 

"Nuestras pesadillas nos hablan. Nos cuentan que tenemos conflictos en la vida real. Es una tarea difícil descifrarlos y por consiguiente pasar hacer cambios importantes en la vida real para vivir con armonía. Pero está claro que algo va mal, y es una manera de como nuestra mente compleja nos lo dice. 

Estoy aprendiendo a mirar hacia adentro, y voy descubriendo otro mundo. Mi mundo. Ya no he vuelto a tener esta pesadilla, por fin me he liberado de unas cargas que no me pertenecían. Aún así me maravillo de lo poderosa que es nuestra mente. Puede resolver cualquier enigma en la que nos vemos envueltos, sólo debemos quedarnos quietos y escucharnos"

sábado, 28 de mayo de 2016

Parte de mi terapia...


Una gran aventura...


Autorretrato


Sin dejar el camino...

Hola a todos.

He aquí un resumen de mis últimos dos años de vida. Estoy intentando salir de un depresión de estas que te atiborrarían a pastillas porque ya peligra tu vida. Una vida ingobernable, una vida emocionalmente enferma de muerte. 

Nunca pensé que existía este estado de ánimo. Mi alegría por vivir siempre estaba presente y tenía siempre armas para combatir a la tristeza. Con poco, siempre había bastante. Por supuesto, cantidad de defectos y también virtudes. Una persona del montón que habita aquí, la llamada nuestra sociedad española. Una España llena de creencias y obligaciones.

Mi cuerpo empezó a padecer todo tipo de dolencias. Las manías empezaron a surgir y los bloqueos de comportamiento, eran cada vez más asiduos e intensos. Varias veces decidí por lo que a mí no me corresponde y gracias a escuchar al corazón, estoy saliendo adelante. Ha sido duro, muy duro. Decidí dar un golpe de timón sin pensar en nada, sin pensar en la zona de confort, sin pensar en la edad (53 años) , sin pensar en los hijos, ni en el esposo que durante una larga vida de 36 años estuvo a mi lado.

Y aquí estoy con mi amiga la depresión. Decidí no tomar nada de química y mi psiquiatra confió en mí. Le enseñé este blog y algo vio que decidió confiar y no darme fármacos. Rápidamente me embarqué en un barco nuevo. Libros, audios, experiencias nuevas era el avituallamiento, todo por la cura. En estos momentos, desde hace 5 meses, zarpo sin rumbo en solitario. La mar me da momentos de paz y serenidad. No sabía lo que eran estas formas de estar. Todo se lo debo al hecho de quedarme quieta mentalmente, ya que estaba en el fondo de una espiral sin salida y debía elegir salir o quedarme en el infierno emocional, para seguir con pensamientos de destrucción. 

Han pasado muchas cosas. Pensaba que me había vuelto más loca, pero no es así. Estoy encontrándome. Empiezo a vivir para mí. Estoy sabiendo como soy de verdad. No tengo miedo a la soledad. Empiezo a ser mi amiga y ya no me culpo. Todas las personas que me han rodeado desde que nací, han sido mis mejores maestros para descubrir quien estaba dentro de mí. Me extraño pero empiezo a gustarme. 

Ahora estoy dichosa. No me importaría irme, estoy aprendiendo a sentirme y es lo más maravilloso que hay. Descubrirte.

No sé que va a pasar, pero ya no me importa. Voy por el buen camino. Son matemáticas, probabilidad. Si me he pasado toda la vida prestando sólo atención al futuro y no he salido bien parada, desde ahora solo voy a vivir el presente. Sonreír a la vida y que pase lo que tenga que pasar. Haré bien y no miraré a quien. No haré ni un sólo juicio y seré coherente con mi corazón. Ahora es el, el que manda. 

Tengo necesidad de compartir. Me hace sentir humana en este laberinto de vidas que navegamos de alguna manera sin saber a ciencia cierta a donde vamos.

Desde que me levanto hasta que me acuesto trabajo con mi mente y en estos momentos, justo en este momento, siento serenidad y paz.
Es fantástico.
Mi lema es "amar como me amo a mi mismo"
Un abrazo.

Fotografía de Saul Landell. Un gran artista que sabe captar escenas llenas de cuestiones humanas sin resolver o sí, depende de ti.