martes, 31 de mayo de 2016

Dulce y amargo


La acción que más alimenta el corazón es la de, dejarse enamorar y enamorarte.
Mariposas en la boca del estómago.
La piel se te eriza cuando simplemente cruzas las mirada o por casualidad has encontrado un indicio de acercamiento.
Me encanta estar enamorada. Es un estado dulce y amargo. Lo suficiente para sentirte atrapada en ese sueño irreal. Tu imaginación es capaz de escribir mil historias.
 Sientes necesidad de contacto y aunque no lo tengas lo imaginas.
El pensamiento se dirige a ese estado de continuo hacer y deshacer. 
Cuanto más alientas esta atracción sientes como el deseo va creciendo.
Las historias siguen fabricándose en nuestra mente.
Somos perfectos guionistas para describir pasión.
Así son nuestros impulsos.
Hay parejas que se atraen apasionadamente segundos y luego se olvidan de ese momento volviendo a sus vidas que nada tienen que ver la una de la otra.
Hay parejas que duran una eternidad y otras duran algunos años. Pero mientras duró el enamoramiento tu cuerpo viaja a otro espacio tiempo.
Enamorarse
Que palabra tan maravillosa
No dejaré de enamorarme



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