sábado, 25 de junio de 2016

Un lugar en el espacio


Un lugar en el espacio llamado Tierra.

Increíble la aventura.
Naces, vives y mueres.
Una generación, dos, tres y zas... dejas este lugar.
La cuestión es ¿porque nos empeñamos en pasar por ella con tanta presión y miedos? 
El frenesí que nos invade en nuestra forma de vida, logra una continua perturbación del ánimo donde los problemas los convertimos en verdaderas odiseas.
En fin, somos bastante complicados y paradójicos, haciéndonos daño continuamente por hacer caso a todas las creencias que nos han inculcado.
Sumamente contagiada de la enfermedad terrenal la cual nos somete a vivir en desasosiego, algo se ha despertado dentro de mi razón. Una idea, un descubrimiento, una forma de pensar. Siguiendo mis últimas experiencias, he necesitado de algo más que una simple terapia. 
En busca de la herramienta apropiada, he tropezado con la clave de la existencia. La única que me puede contestar a mis cábalas.
Sumergiéndome en lecturas y corrientes de pensamientos, hay algo que me ha convencido. 
La mente es capaz de cambiar todo lo que nos rodea y esto la hace poderosa, capaz de crear todo aquello que imagine.  
Perdiéndome en ella, he conocido un lugar donde el tiempo se detiene y descubres un silencio lleno de paz y grandeza.
Alguna vez ¿te has sentido como si fueras de verdad una estrella?
¡¡Yo sí!!
Ese lugar se llama Universo y sólo la luz habita en el.
Intuyo que todo está ahí dentro, en la conciencia. Sí indagas en ella, es como que empiezas un viaje hacia un destino lleno de respuestas. Empiezan a encajar todas la piezas y te invade una sensación de plenitud.
Bendita sea pues porque me enamora y me invita cada vez más y más a perderme en su dominio.
Y yo ante esta idea que empieza anidar en mi cabeza, digo... 
¡¡Basta de sufrir!!
¡¡Se acabó!! 
¡¡Quiero reírme!! 
¡¡Disfrutar cada bocanada de aire que respiro!!
Deseo contagiar de alegría y amar de verdad aquello que me rodea.
Me siento brillar por dentro y a la vez como voy llenando de amor cada rincón de mi ser.
Hoy es el día que empiezo a ver algo de claridad ante tanto recelo que me paraliza con su oscuridad.
Nada malo me va a pasar. 
Todo lo vivido ha sido perfecto y necesario para que llegara a esta conclusión.
Estoy en paz conmigo. Me siento libre.
Y doy gracias a Dios (como se quiera entender) por ir disipando todos mis dudas. 
Le entrego mi alma y mi servicio.
Su voluntad será la batuta que guíe mi camino. No he de preocuparme de nada, todo saldrá bien y llegaré a mi destino.
Empiezo a sentir la verdadera felicidad dejando que el plan dispuesto para mì, se haga realidad. 
Ya no me preocupa el futuro ni el pasado.
Desde hoy viviré sólo el presente festejando cada amanecer. 


Un abrazo a todos.

Namasté.

No hay comentarios:

Publicar un comentario